... qué esperáis recibir.
En realidad, todo el tema de la Religión y su entorno es bastante apasionante… cómo de la nada surgió un movimiento capaz de mantenerse a flote durante 21 siglos y mover masas de tal calibre.
Lo de la Iglesia, como institución, es otro tema… el modo en el que siempre ha utilizado la Religión para manejar a todos los fieles es otro tema, del cual no voy a comentar nada, más que nada porque mis creencias son bastante contrarias en la mayoría de argumentos que propone.
Sea como fuere, y partiendo de mi base agnóstico-atea (por definir), me cautiva el poder de, por ejemplo, La Biblia. Se dicen muchas cosas, y muy interesantes que, ajenas a la visión dada por la Religión al texto, son claves para el enriquecimiento personal… para hacernos mejor personas.
Voy a dejar de ponerme moralista, sólo voy a transcribir un versículo corto que acabo de escuchar mientras veía La Misión, gran película.
1 CORINTIOS, 13 - Si tuviere tanta fe como para mover montañas mas no tuviere caridad, nada soy. Y si repartiere todos mis bienes, y si entregare mi cuerpo para ser abrasado, mas no tuviere caridad, ningún provecho saco. La caridad es sufrida, es benigna, la caridad no tiene celos, la caridad no se pavonea, no se infla. Cuando yo era niño hablaba como niño, sentía como niño, razonaba como niño. Cuando me he hecho hombre me he despojado de las niñerías. Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad. Las tres. Mas la mayor de ellas es la caridad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario