... en la mayoría de ocasiones creo que eres tonto.

Yo nunca he sido una gran fanática de nadie. Y ahora que ya soy un poco más mayor, me alegro por ello. Las canciones, las películas, los libros, etc., nos gustan, nos encantan, e incluso algunos llegan a perder locamente la cabeza por algunas cosas. Luego están aquellos que van más allá y acaban enamorados locamente de los "autores" de las cosas. Escucho una canción que me encanta y luego voy y me enamoro ciegamente de quien la canta (metafórico por supuesto), aun sabiendo que lo único que pone es la voz, porque todo lo que va detrás es tema de otros.

¿Tienes algún ídolo? Mejor... ¿Tienes algún fan? Si la respuesta es cero, te sugiero lector que empieces a creer en ti: tú has de ser tu fan número uno. Repito: ¿tienes algún fan? Correcto, la respuesta es como mínimo uno.

Dejándome ya de dar rodeos, iba a explicar que este fin de semana hemos tenido en el hotel a uno de esos nuevos grandes cantantes que mueven masas de quinceañeras. A la vista de todos, es amante de sus fans, pero a mi vista, que he sido la que ha registrado en la lista de "lost&found" una carta de un súper-fan que le pedía una foto firmada, ese cantante es de lo peor. El chaval le ha enviado una foto y el sobre con la dirección y el sello para el envío. Todo súper fácil y rápido. El cantante la ha leído, eso lo puedo confirmar... ¿Qué le costaba firmar la foto? Nada. Habría hecho feliz a una persona. Me cae mal ese tipo ya. Supongo que recibirá cientos de cartas, pero esta vez sólo había una!!

Conclusión: yo paso de ser fan. Soy fan de la gente que sé que me quiere por lo que soy y que quiero por lo que son, gente en la que encuentro la reciprocidad que necesito cuando les miro. Para saber que me quieren y para demostrarles que les quiero.

Y por supuesto soy fan de los que leen mi blog!! jejeje. Gracias!!

Victoria...

... de Samotracia.

"Un pintor italiano llamado Carlotti definió la belleza. Dijo que era la suma de las partes trabajando juntas de tal modo que no se necesitaba añadir o alterar nada más. Eso eres tú."

Esta es mi escultura favorita desde que tenía 16 años. Soy tan cutre que escogí para ir a verla (Louvre) justo el único día de la semana que cerraba el museo. Me odio...

Llueve...

... y es septiembre. Ya no queda nada. Y cada vez soy más egoísta.

http://open.spotify.com/track/4NII1XwrzELW5JU6yGo6hO

egoísmo.
(Del lat. ego, yo, e -ismo).
1. m. Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.

... a las pequeñas cosas.

No sé si habréis oído alguna vez esa canción que dice "hay un universo de pequeñas cosas que sólo se despiertan cuando tú las nombras..." o algo así.


Es bastante cursi, la verdad es esa, y yo de cursi tengo poco. Pero me viene perfecta para introducir el tema del que pretendo hablar a colación del último blogpost de Punset, del cual hago copy&paste de algunos párrafos a continuación:

A mí siempre me ha fascinado, no obstante, un rasgo nuestro muy diferencial: el desprecio de las cosas pequeñas, a las que subvaloramos, en contra de lo sugerido por los niños y la estructura emocional del resto de los animales. En un contexto en el que los humanos no estuvimos interesados en descifrar nuestros comportamientos emocionales –los móviles del odio, la repugnancia, el miedo, la sorpresa–, sólo el resto de los mamíferos y sus predecesores, los reptiles, podían haber revelado las pautas.
Enfrentados con la aseveración de «Me divierto cada día con las pequeñas cosas de la vida», el porcentaje diferencial de los españoles está significativamente por debajo del promedio europeo (*). No nos atraen las cosas pequeñas. No hemos profundizado en la cultura del detalle, que se aprende saboreando la vida emocional. Hemos vivido obsesionados por las verdades absolutas y los dogmas; el todo o nada.
Siendo ésta la situación, no es extraño que también los españoles estén por debajo de los europeos cuando se les confronta con la sugerencia de «Hay un montón de razones que hacen que la vida merezca la pena». Seguimos siendo víctimas de la cultura heredada, en el sentido de que nada es comparable al paraíso que, supuestamente, nos espera después de la muerte. En su gran mayoría, los españoles no se están haciendo todavía la pregunta correcta: ¿hay vida antes de la muerte? ¿Hay razones suficientes que justifiquen la existencia?
Que nadie crea que los fogonazos de incorporación de la mujer a la libertad sexual y al trabajo han cambiado para siempre las estructuras cognitivas del país. Los cambios tecnológicos son incomparablemente más rápidos que los cambios mentales, que se caracterizan por una lentitud pasmosa. Lo siento, pero, a pesar de los gestos y el vocerío, seguimos donde estábamos. O casi.

Españoles, e incluyo a los catalanes dejando al margen polítiqueos que no vienen al caso (Punset también lo hace), ¿cómo huele una rosa?. Esta es una de las preguntas que nos hizo ayer un profesor cuando hablaba de las emociones. Las Emociones, en mi opinión, nos hacen ser bastante más felices, y esas emociones, infinitas veces, vienen generadas precisamente por "las pequeñas cosas", por lo que estamos perdiendo infinitas oportunidades de sentir emociones que trasciendan directamente a nuestra felicidad.

Presentando...

... cosas nuevas que me gustan.

Yo no soy de esas que reniegan de la música nacional... de hecho me confieso fan de Pereza. Ahora bien, es que hay cada cosa por ahí... jejeje.


Esto me gusta:

Como un pacto...

... sin firmar.


¿Hasta dónde estamos dispuestos a arriesgar? Yo sé que el tiempo es la solución para CASI todo, y tarde o temprano las cosas cambian, supongo. ¿Podemos lograr que cambien antes o después de cuando estaba previsto? ¿Por qué me/nos cuesta tanto arriesgar? ¿Por qué tenemos tanto miedo a equivocarnos?

La vida... ostras, de repente ya estoy en la mitad de mi vida y aún tengo mil cosas por hacer. Ahora sólo falta decidir qué hacer y qué no hacer por culpa del miedo, la responsabilidad, el amor y muchas otras cosas que pueden ocasionar o bien gana o bien desgana. Intentémoslo.