... el sentido de tener una foto de alguien a quien quieres en la oficina.

Hasta ahora pensaba "boh, qué cursilada", el marquito bonito, la persona delante todo el día... e incluso que era hasta contraproducente, porque el estar pensando que podrías estar con ese alguien en lugar de estar mil horas en la oficina iba a desmotivar un poco.

Pero no. Ha resultado que su sonrisa es casi lo que más me motiva. Y creo que ha llegado ya la hora del punto de inflexión. Hasta ahora, bueno, hasta hace unas semanas, el centro de mi vida era el trabajo. Me dedicaba al hotel como si fuera mi casa!! Un desastre, porque a parte de estar mil horas al día físicamente presente, el resto del día, cuando no estaba, me lo pasaba pensando en el trabajo, así que era una constante. Si quedaba con alguien, casi sin darme cuenta me pasaba toda la velada hablando de lo mismo.

Es súper importante estar bien en el trabajo, si pienso pasarme gran parte de mi vida currando no me queda otra que buscar el bienestar también en ese punto. Pero ahora (snif! creo que me hago mayor!!) parece que estoy empezando a restar un poco de importancia a ese tema. Me encanta mi trabajo, la gente con la que trabajo, el hotel donde trabajo, etc., pero resulta que tengo muchas otras cosas que hacer en la vida y que, si dedico la mayor parte del tiempo a trabajar, luego no habrá espacio para esas cosas.

Y esa es a la conclusión a la que me ha llevado la foto... Bendita foto!! Así que si sois de esos que estáis implicados en el trabajo "más de la cuenta", yo os recomiendo que abráis los ojos y miréis hacia otro lado. Estoy convencida de que valdrá la pena.

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