Tengo una...

... corazonada.

Y gracias al blog de Punset puedo afirmar que es mucho más importante de lo que yo pudiera pensar antes de leer su post:

Resulta que la gente se equivoca casi siempre sobre las causas de su conducta. Hasta hace muy poco tiempo, estábamos convencidos de que cuando se trataba de un problema sencillo, como andar por casa o cerrar los párpados si nos deslumbraba la luz del sol, el inconsciente se encargaba de solventar el problema. Por poco que se complicaran las cosas -como a la hora de decidir si me caso o no me caso, si salgo de viaje o cambio de trabajo- recurríamos a la conciencia para que, utilizando la razón, resolviera el problema. Varios experimentos han demostrado que esto es, lisa y llanamente falso.
Ahora bien, el tema de las corazonadas ha ido mucho más lejos. Lo que están demostrando los últimos experimentos efectuados es que el nuevo concepto de inconsciente implica que la conducta de una persona puede ser el resultado de algo que ha ocurrido en el entorno sin necesidad de un acto consciente por su parte, ni de que se entere de lo que está ocurriendo. El inconsciente por su cuenta es responsable no solo de la mayoría de las decisiones que tomamos, sino incluidas las de mucha importancia por la sofisticación o complejidad de los procesos cognitivos implicados. Más de un lector me preguntará: ¿y entonces para que sirve la conciencia?


Si aplico esta teoría a mi vida, creo que entonces estoy en virtud de afirmar que mi conducta de estos últimos días se debe a que he estado percibiendo cosas de las que conscientemente no me he percatado, pero que en realidad actúan sobre mi inconsciente haciéndome actuar como lo estoy haciendo. ¿Hola, está por ahí Punset? Estoy actuando de un modo algo cruel con alguien que solo merece halagos... ¿es eso porque he estado percibiendo cosas feas? Ni en broma, creo, es sólo porque a la hora de la verdad, yo dudo de las cosas, y por eso disimulo mi inseguridad guardando distancia. Debate, debate.

0 comentarios: