… creo que para mí es otra realidad.
Incluso a veces peor, porque, lector, creo que si todos los ángeles tienen una antítesis, la de Cupido debe ser Timidez (llamémosle “Timideo”, que queda más de Dios…). Quiero decir con esto que en ocasiones, en muchas ocasiones, nos vemos solos porque no nos atrevemos simplemente a comunicarnos, a ser naturales para con la otra parte. Así que Timideo apunta y también nos tira flechas justo en el momento que estamos delante y su veneno es el que nos hace parecer tontos, tartamudos, idiotas y muchas cosas más. Luego viene Cupido e intenta defendernos pero estamos tan nerviosos que no paramos quietos, por lo que la flecha no acaba nunca de llegar donde toca.
Supongo que lo mejor sería dejarnos de tanto Dios y tanto ángel, que al final no sabemos si existen o no, y ser un poco más confiados en nosotros mismos. Querernos, porque ello nos llevará a que nos quieran… y yo, que en esto soy de lo más incrédula, confío en que todos los que lo deseen encontrarán sin empeño “la otra parte”, la que nos llena sólo un poco más de lo llenos que debemos sentirnos nosotros mismos. Eso sí, hagámoselo saber, porque si no, puede que acabemos diciendo eso de “lo que pudo haber sido y no fue por un acierto de Timideo”.

2 comentarios:
Lo mejor es no celebrarlo, es un día para gastar dinero, ni más ni menos, el amor debería estar presente el resto de días, pero no hacia una persona ajena en este caso, sino hacia ti misma. Es el primer paso, no?!
^^
Exacto, lo primero es quererse uno mismo (como decía el Cordobés), y luego ya veremos lo que viene. Y mientras esperamos pues nos regalamos alguna cosita nosotras mismas...
Besos,
Pi
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