La sensación…

… de darse por vencida.


A veces no es necesario ser consciente de muchas cosas para darse cuenta de que esas cosas no van por donde una quiere, o por donde una desearía que fuesen. Cierto es que la sensación es (un poco) frustrante, pero la debilidad o la fortaleza se descubren cuando la búsqueda de alternativas se convierte en eficiente, o deficiente.

Echar de menos, o no echar de menos porque nunca ha estado. Fijarte metas y no llegar nunca. Tener ideas y no llevarlas nunca a cabo. Tener intenciones, mantenerlas y acabar todo en intenciones. Necesitar y seguir necesitando tras la sensación de no haber luchado lo suficiente por cubrir esa necesidad. Y luego… desear en silencio por la no valentía de afrontar la realidad, que es la terrible sensación de la ausencia de reciprocidad. Y lo peor… estar plenamente convencida de que la reciprocidad no existe, realmente no existe, pero quizás te das por vencida antes de haber luchado por ella, por darle sentido.

Hoy me siento débil. Me deslizo otra vez...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante reflexión!! No resulta fácil, en muchas ocasiones, enfrentarte a tí mismo, porque te das cuenta que a estas alturas de tu vida estás en la misma posición que hace muchos años....como si nada hubieras hecho, como si nada hubieras conseguido, como si no hubieras luchado...pero que cansada te sientes...Entonces te planteas:k tengo que hacer?Cómo lo tengo que hacer?y sobre todo...¿Qué quiero hacer?

Aida dijo...

Muchas gracias por el comentario!! Supongo que si no te identificas es porque no me conoces. Sea como fuere, mil gracias por la visita!! :)