La vida…

… son contradicciones. Montones de ellas. Y no sé si será por mi horóscopo o qué, pero yo soy incapaz de encontrar el equilibrio.


Hoy quiero que estés fuera de mi vida, mañana no podré imaginar mi vida lejos de la tuya, y pasado… quién sabe qué pasará pasado.
La razón me exige que estés lejos, lo más lejos posible, pero el corazón me dice a cada momento que sin tu energía no late. Y yo… en medio… sólo sé que no sé nada.



… es que escribes por escribir, sin dirigirte a nadie en concreto, como si cada post fuese un mensaje lanzado al mar en una botella, sin saber a dónde va a ir a parar y mucho menos quién lo va a leer.
Es como la vía de escape para todos mis pensamientos y sentimientos, y un paso adelante por encima de la timidez que me caracteriza para expresar todo lo que pasa por mi mente. Sí, soy una persona muy social, pero con un alto grado de timidez. Y aquí, en mi blog, parece que la puedo pasar por alto.
Yo puedo escribir algo así como “te quiero, quiero que estés aquí y me muero esperando a que te des cuenta, porque yo no me atrevo a hacértelo saber… y mucho menos ver”. Y… ah! ¿Es cierto? ¿Quién es el receptor? Y a la vez puedo decir “me caes súper mal, pero tampoco me atrevo a decírtelo a la cara, así que intento que no se me note pero te lo digo en mi blog”. Jeje, esto no se da tanto en mi vida…
Y para terminar, lo más importante y lo más real: “me paso el día planeando nuestro encuentro imaginario… te besaré como nadie en este mundo te besó, te amaré con el cuerpo y con la mente, con la piel y el corazón. Te esperamos… mi soledad y yo.”. Suena mucho a Alejandro Sanz y queda muy cursi, por eso lo pongo en mi blog y no se lo digo a nadie!! ;P
Luego te queda la incertidumbre de saber si el receptor del mensaje lo lee o no. Es el hándicap de tener un blog... Cuando nadie me ve…


… no sabes por qué, pero tienes a alguien al lado que consigue anularte casi por completo como persona.




Esa persona no lo sabe, y probablemente lo hace del modo más inconsciente que existe, pero lo hace. Te quiere, y quizás lo haga más que nadie, pero no sabe (ni tú) que es lo que menos te conviene, pues sin intención alguna no te deja ser tú, y al principio seguro que no te das cuenta, pero luego… luego supongo que acabas por darte cuenta de que ya no eres nadie.
Si extrapolamos este concepto al ámbito de la lengua, podemos encontrar cierta semejanza con el término diglosia:
diglosia. (Del gr. δίγλωσσος, de dos lenguas).
f. Bilingüismo, en especial cuando una de las lenguas goza de prestigio o privilegios sociales o políticos superiores.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Tú eres una lengua, yo soy otra, convivimos, pero tú gozas de ciertos poderes sobre mí que hacen que cada vez tú seas superior y que yo me sienta más abajo tras cada momento que pasamos cerca. Te quiero a mi modo, sé que me quieres al tuyo, pero si seguimos cerca, tú nunca vas a saber quién eres realmente y yo no voy a llegar a ser nunca quien puedo llegar a ser.
Siento que soy la lengua débil esta vez, y no me apetece nada. He aquí el punto donde empezamos a diverger, por nuestro propio bien.
No quiero acabar este post... al igual que no quiero acabar con lo que nos une... pero es lo mejor. Piénsalo y me lo dices, ok?

La música...

- De marketing, no?
- Sí, es lo que más me gusta…


Y vuelta al mundo de las incongruencias descontroladas: odio este mundo, odio la manipulación a la que las personas están sometidas, odio la sugestión encubierta de los primeros sobre los terceros… y sin embargo, toma! Pasión por el marketing. ¿Se puede entender? Supongo que sí, no sé. Yo llevo toda la vida intentando averiguar dónde está la delgada línea entre lo ético y lo no ético. Lo que pasa es que la línea está tan difuminada que hasta ahora creo que nadie ha sido capaz de marcarla con un boli.
Metafísica… trascendencia… más allá de la realidad de las cosas… I’M LOST AND I CAN’T FIND ANYONE WILLING TO TAKE ME OUT OF MY DARK HOLE.

Lectores de Facebook: no olvidéis la música!!

Someone like you, I wish nothing but the best for you.


Parece que cuando se viaja, aunque sea sólo por dos días, una se lleva consigo en la mente aquellos a quienes más aprecia/valora/quiere. Créeme si te digo, lector, que puede suponer una putada que te trastoque de veras, pues resulta que se puede dar el caso de que quien menos quieres que esté en tu mente es quien ocupa en realidad la casi-totalidad de tus pensamientos.

Estaba… estaba en mi mente quien no debía estar. Y no es que me haya fastidiado el viaje, la verdad, pero estar en un hotel en el que cuando llegas te encuentras en la habitación una botella de cava y unas fresas con chocolate no ayudó nada.

Soy un ser humano tendente a tener siempre alguien en mente, pero esta vez, y gracias a la experiencia y a la edad, no voy a dejar entrar más XX’s en mi vida. Se acabó. No tengo la intención en absoluto de adelantarme a la reciprocidad, y mucho menos de luchar por nada ni por nadie. Egoísmo ven a mí, ya te irás cuando toque.


PD: pongo este vídeo más que nada porque lo hice yo el pasado sábado en el concierto que Adele dio en Madrid.