… los versos más tristes esta noche…
A veces nuestra mejor intención se convierte en el peor de nuestros actos. Y ahí estamos… preparados o no para pedir disculpas. A veces, incluso antes de cagarla ya estamos pensando en cómo vamos a pedirlas.
Otras veces, sin embargo, estamos esperando con los brazos abiertos y de repente lo que iba a ser la mejor de las intenciones nos llega como el peor de los actos. Está en nuestra mano, entonces, interpretar cuán importante es quien la caga para saber si realmente estamos dispuestos a tender la mano en señal de disculpa aceptada.
A veces, lector, sólo el tiempo es capaz de hacernos ver las cosas. Hoy, por falta de entendimiento, no sé si tengo que tender la mano o esperar que me la tiendan. El tiempo ya dirá…
Sea como sea, sé que pocas veces en mi vida he querido tanto a nadie.

1 comentarios:
Sólo se me ocurre decirte: si todo fue con la mejor de tus intenciones, sea cual sea el final, nadie deberia reprocharte nada.
Realmente las dos opciones que propones, se me antojan complicadas.
El tiempo juega a favor a la hora de pedir disculpas, pero muy en contra a la hora de esperarlas.
En mi opinión es mucho más duro esperar... sobretodo por lo que implica.
Lector
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