Como si no...

… me conocieras de nada!!!


Que me están diciendo por aquí que mi actitud no es lo que se dice de lo más correcta, y yo rebato que es que la tuya tampoco.
Y que será que no lo hemos hablado veces!! Que yo quiero sentir por encima de todo que estás cerca, a mi lado a pesar de la distancia (geográfica) de ahora. Que lo del pilar sigue en pie y que sólo estoy apelando a tu cercanía.
Y que tú me conoces… y que soy de esas personas sensibles que necesitan notar la presencia de aquellos a quienes quiere, porque si no, siente que los pierde.
Y es que ya hace mucho tiempo que siento que te pierdo… y no voy a repetir la putada esa de que “el tiempo nos llevará a donde sea”, pero por favor… mándame señales de vez en cuando. Y si dejas de hacerlo… pues entonces acepta mis borderías de vez en cuando… si en el fondo eres quien más y mejor me conoce para saber que no son más que apelaciones…
Y que te quiero. Y que lo siento. Pero nada me duele más que verte más pequeña cada vez… con la lejanía…
Claiming… la música.

Estoy...


… un poco hasta los huevos de la sensación de estar perdiendo a seres queridos por haber venido a vivir a Londres. Más que nada amigos. “Buenos” amigos que te despiden con lagrimas diciéndote que te quieren y que nada va a cambiar y, pues al final, llevo aquí tres meses y medio y precisamente esos, a los que aparentemente estaba más unida, son los que ahora me quedan más lejos. Se están cortando los lazos más rápido de lo que me pensaba, lector.
Que feo, lector. Que feo!! Y sabes lo que más rabia me da? Que cuando hablamos actúan como si nada pasara, por lo que aparentemente ven normal que estemos dos o tres semanas sin hablar, o que nos enviemos un mail y tardemos diez días en contestar, si contestamos.
No se lector, no pinta bien la cosa por ahí. Y es curioso, porque de repente ahora tengo amigos en Barcelona que ni imaginaba que podía llegar a tener… así que unos van en detrimento de otros. Ley de vida, no? Qué le vamos a hacer…
PS… a PS, sí, porque cada día esta más lejos y no parece darse cuenta… o no parece valorarme lo que yo esperaba. En fin… un fin… el fin…


… siempre lo mismo, o depende de nuestro estado de ánimo lo hacemos más o menos?
Estaba hablando hace un rato con alguien importante en mi vida. Importante, ¿hasta qué punto? Pues no lo sé, me lo planteo a menudo, y si me lo planteo supongo que porque aunque inconscientemente es importante. Inconscientemente a veces, conscientemente a veces.
Creo que dependiendo de mi estado anímico ese alguien es muy importante a veces o por el contrario lo es bien poco, y se me hace raro, porque la importancia me había parecido siempre algo lineal, independiente de cualquier factor ajeno. No me refiero a ese alguien en concreto, me refiero a todas las personas que, en mayor o menor medida, son importantes para mí.
Lo he estado pensando un poco y he llegado a la conclusión de que nuestros seres queridos no son siempre ni tan importantes ni tan poco importantes, y supongo que eso es el paralelismo perfecto (adjetivo mal usado pero no se me ocurre otro, pues si es paralelismo siempre es perfecto, no? Bah, qué lío!) del egoísmo que nos caracteriza a muchos… dependiendo del momento les necesitamos o les queremos más o menos.
Esto me lleva a entender muchas cosas… y me ha hecho aprender un poco de paciencia!
Qué lío de redacción, no? Seguro que tú la entiendes Lector!!