Tengo un tema…

…un poco friki hoy, Lector. No sé si es que yo soy más friki de lo habitual, que seguramente sí, o que todo el mundo piensa lo mismo que yo. Sería mucho mejor si tuviera doscientos seguidores y todos opinaran, pero como no es el caso yo lo escribo para desahogarme un poco, jeje. 



Empecemos por el principio: la comunicación no es lo mío. Si eres amigo mío no esperes ni llamadas ni muchos mails y esas cosas de mi parte, porque lo voy dejando y dejando hasta que se me acaba olvidando. PERO!! Hay otros muchos momentos en los que pienso “ay, voy a llamar a X” (ojo, no mezclar con XX!! jeje) y pienso en el momento, “aix, y si no puede hablar? Y si le resulta molesta mi llamada ahora?” y acabo por no llamar. Error, porque siempre cabe la opción de que X te diga que no puede, no? Pero eso es lo que pienso yo.
Luego está el archifamoso Whatsapp… eso del doble tick es tanto positivo como negativo… y no llevo muy bien lo de enviar un “hey…” y ver el doble tick y no leer respuesta!! Puede que en ese momento X no pueda contestar, pero mi percepción es más bien la de “pasa de hablar conmigo”.
No es que sea un pensamiento propio proyectado en todos los X, es simplemente que no se me dan bien las comunicaciones. Es cierto que hay personas más receptivas que otras, también. No sé, no me gusta dar el primer paso en una conversación. Errorrrr!! De nuevo: soy un desastre para la comunicación. Me llamas? Me hablas por Whatsapp? Me picas a la puerta? Yo encantada, pero no esperes lo mismo de mi… so sorry!!
Buf…qué timida soy leñe!!

Aix…


… que me he puesto tiernecita hoy!!
Supongo que vivir fuera implica inevitablemente echar de menos. No es que yo sea de esas personas con un gran apego a donde y de quienes viene, pero de vez en cuando me paro a pensar, hago eso del “step back”, o sea, parar y dar un paso atrás como para salir de tu vida y mirarla desde fuera, y es cuando pienso en todos esos a quienes quiero y no tengo cerca.
Mi abuela es la persona más importante de mi vida y el hecho de vivir tan lejos implica que me esté perdiendo sus últimas alegrías y penas, su compañía. Me hacía sufrir cuando la tenía cerca, porque la veía un poquito más “viejecita” cada día, y me hace sufrir ahora porque nada me gustaría más que seguir viéndola envejecer de cerca.
Esta noche pasada he soñado que se moría. De vieja, pero se moría. Y ese sueño me ha hecho tener mal cuerpo todo el día… Es la vida, es ley de vida y nada evita que envejezcamos, sólo que cuando ya ha envejecido parece que se haga más viejecita más deprisa.